Mi compañero de viaje, mi ángel de la guarda

Escrito por  Viernes, 29 Septiembre 2017 00:00

Por Fernando de Navascués

Estamos en unos días muy significativos para todo cristiano. Los deberían ser, al menos, porque el 29 de septiembre, la Iglesia celebra a los tres arcángeles que conocemos por la Biblia -Miguel, Gabriel y Rafael-, y el 2 de octubre recordamos a los Ángeles custodios, los ángeles de la guarda.

Existe el terrible…, sí, digo terrible, riesgo de pensar que los ángeles son unos seres a los que hay que tener en cuenta durante la infancia. Algo así como un hada madrina, pero en clave cristiana. Una cosa propia de niños y de la que se puede prescindir desde que somos adultos. Nada más alejado de la verdad. Tememos al demonio, y hacemos bien, pero no solemos tener en el mismo grado, aunque sea en sentido inverso, de amor y confianza con los ángeles que son fieles a Dios. Ángeles y demonios son igual de reales, e igualmente presentes en nuestra vida.

Hace algún tiempo, leyendo un libro que recomiendo una y otra vez -“Mi Ángel marchará delante de ti”, de Georges Huber, en la editorial Palabra-, se anima y sugiere a tener una relación personal con el angel custodio, el ángel de la guarda, o como estés acostumbrado a llamarlo. Es bueno, incluso, ponerle nombre, porque lo tienen, y aunque no lo conozcamos nunca en esta vida, nos sirve para dialogar con un ser personal encargado de conducirnos hacia el bien, hacia Dios. Sin duda nuestro mejor amigo, y alguien que Dios expresamente ha querido ponernos a nuestro lado. Todo un regalo.

Yo le puse nombre en su día, y con ese nombre me dirijo cuando le hablo. Es una relación de tú a tú.

En cierta ocasión, una buena amiga me sugirió otro consejo: “Llevarlo a la capilla es un regalo, es como si a ti te llevaran al sitio más maravilloso del mundo y allí estuviera la persona que más quieres”. Nunca lo olvidaré. Es verdad que nuestros ángeles son mucho más conscientes que nosotros de la presencia de Dios, pero cómo no seguir la inspiración que él mismo me hace de ir ante el Santísimo para adorarlo juntos…

Hay oraciones hermosas dedicadas a los ángeles, pero hay una que escribió el Papa Benedicto XVI, y que es fruto de su corazón santo y enamorado de Cristo y de la Iglesia. Está dedicada al Angel Consolador:

“Te saludo, Santo Angel que saludaste a Jesús en el monte de los Olivos. Tú consolaste a mi Señor Jesucristo en su agonía. Contigo alabo a la Santísima Trinidad, quien te eligió de entre todos los Angeles para consolar y fortalecer a quien es Consuelo y la Fortaleza de todos los afligidos. Ante los pecados del mundo y especialmente ante mis pecados, Él cayó al suelo lleno de dolor.

Por la honra que tú recibiste y por la disponibilidad, la humildad y el amor con los cuales ayudaste a la santa humanidad de mi Salvador Jesús, te pido me concedas un arrepentimiento perfecto de mis pecados. Consuélame en la tristeza que actualmente me aflige y en todas las otras que van a sobrevenir, especialmente a la hora de mi agonía. Amén”.

Sin duda no somos conscientes ahora, pero el día que lleguemos a la eternidad nos daremos cuenta de todo lo que los ángeles han hecho por nosotros, y especialmente este compañero de viaje que es nuestro angel custodio.

angeles custodios anim

Fernando De Navascues

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