Unidos por amor al cuerpo de Cristo

Escrito por  Jueves, 14 Septiembre 2017 00:00

Por Maleni Grider

Ustedes, que se ganan méritos con las observancias de la Ley, se han desligado de Cristo y se han apartado de la gracia. A nosotros, en cambio, el Espíritu nos da la convicción de que por la fe seremos tales como Dios nos quiere. Para los que están en Cristo Jesús, ya no son ventajas el tener o no tener la circuncisión; solamente vale la fe que actúa mediante el amor.
Gálatas 5:4-6

Todos conocemos los diez mandamientos de la Ley de Dios que fueron dados a Moisés para el pueblo judío. Aunque a través de Jesucristo los creyentes estamos bajo la gracia por el sacrificio suficiente y perfecto que Él hizo en la cruz, esto no quiere decir que podamos violar los mandamientos y la ley deliberadamente. Como hijos de Dios, estamos obligados a obedecer los mandamientos, además del nuevo mandamiento que Cristo nos dejó: amarnos unos a otros como Él nos amó.

En el capítulo 5 de la carta a los Gálatas, leemos la siguiente amonestación: “Cristo nos liberó para ser libres. Manténganse, pues, firmes y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud.” (Gálatas 5:1). Sin embargo, esta no es una libertad que nos permite hacer lo que que­ramos: “¿Qué conclusión sacaremos? ¿Continuaremos pecando para que la gracia venga más abundante? ¡Por supuesto que no! Si hemos muerto al pecado, ¿cómo volveremos a vivir en él?” (Romanos 6:1-2) “¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera.” (Romanos 6:15). Cristo nos ha librado de toda ley que nos imponía un yugo de servidumbre, un ejemplo de ésta es la que querían imponer los judaizantes procedentes de Jerusalén a los creyentes de entre los gentiles (Hechos 15: 1, 5).

Ahora bien, aunque no estemos sujetos a la Ley, existen ciertas ordenanzas que Dios nos ha indicado a través de los apóstoles. Una de estas ordenanzas es asistir a la iglesia con regularidad, y ser parte del cuerpo de Cristo. Todos tenemos algo que hacer en servicio a nuestra iglesia y nuestra comunidad. Nunca hemos visto un pie o un ojo andando solos por la calle; la mano, el pie, la boca, todos son miembros de un cuerpo, y sin cuerpo no pueden vivir ni operar.

Del mismo modo, si nos aislamos y no asistimos a la iglesia, si no convivimos frecuentemente con nuestros hermanos en la fe, nuestros dones y talentos quedan cancelados y no somos útiles para la obra de Dios en la tierra. Asistir los domingos a la iglesia, escuchar la palabra de Dios, saludar a nuestros hermanos y a nuestros líderes religiosos, asistir a los cursos durante la semana, participar en retiros, colaborar en obras de caridad y programas sociales o llevar a nuestros hijos a los grupos de jóvenes, es una forma de obediencia que debemos a Dios. No hacerlo es un acto de rebeldía.

Pablo dijo a los Hebreos que no dejaran de asistir a sus asambleas o reuniones, “como algunos tienen por costumbre”, con lo cual los alentaba a participar. En la primera carta a los Corintios, Pablo explica: “El ojo no puede decir a la mano: ‘No te necesito’. Ni tampoco la cabeza decir a los pies: ‘No los necesito’. Aun más, las partes del cuerpo que parecen ser más débiles son las más necesarias (...) Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe honores, todos se alegran con él. Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno en su lugar es parte de él.”

¿Cómo podrá Dios usarnos si no tomamos nuestro lugar en el cuerpo de Cristo? Si no tenemos preocupación por los demás miembros ni por los hijos de Dios en general, ni por las almas perdidas, ¿cómo podemos llamarnos seguidores de Jesús? Tomemos aliento, elijamos vivir bajo la gracia y el amor, no bajo el pecado y la indiferencia. El sacrificio de Cristo fue muy grande, le costó todo. De modo que no podemos desechar la gracia que nos ha sido dada sino honrarla.

Obedezcamos las ordenanzas de la libertad con la que Jesús nos hizo libres. Vayamos a la iglesia. Llevemos a nuestra familia a un ambiente sano, lleno del Espíritu de Dios, e instruyamos a nuestros hijos en los valores eternos del cristianismo y la Palabra del Señor. Dios nos espera con los brazos abiertos. ¡Es un privilegio muy alto pertenecer al cuerpo de Cristo!

unidos cuerpo anim

Maleni Grider

Email Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Av. Universidad Anáhuac #13 Col. Lomas Anáhuac

                    Huixquilucan, Estado de México C.P. 52786 México

+52 (55) 2224 2070

www.somosrc.mx

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Somos RC App iOS Android

icon regnumchristi bottomup

icon redcol bottomup icon ecyd bottomup icon jfm bottomup icon manoamiga bottomup icon elarca bottomup icon whynotpriest bottomup icon semperaltius bottomup icon redanahuac bottomup icon catholicnet bottomup icon zenit bottomup icon zenit bottomup