El antepretérito de Dios

Escrito por  Viernes, 11 Agosto 2017 00:00

Por Maleni Grider

Hay una frase popular que dice: “El ‘hubiera’ no existe…”, dando a entender que no debemos esperar a que llegue aquello por lo que no hicimos nada. En otras palabras, si no aprovechamos el tiempo y las oportunidades, habrá cosas que sólo se quedarán en la imaginación pero que no podremos obtener. En general, la gente se toma muy en serio esta afirmación, que es esencialmente fatalista.

En el ámbito espiritual, de acuerdo a las Escrituras, para Dios, el “hubiera” sí puede existir, ¡y vaya de qué manera! Revisemos un ejemplo majestuoso al respecto.

"el que crea
en mí,
aunque muera,
vivirá”

Cuando Jesús llegó a Betania, donde su amigo Lázaro había muerto hacía ya cuatro días, las hermanas de éste, Marta y María, quienes lo habían mandado llamar porque Lázaro estaba muy enfermo, se encontraban en un momento muy doloroso. Marta le dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Juan 11:21 El “si hubieras” de Marta podría interpretarse como una recriminación hacia su Maestro, pero para sorpresa nuestra leemos el verso siguiente: “Pero aún así, yo sé que puedes pedir a Dios cualquier cosa, y Dios te la concederá”. (v.22) Me imagino el corazón de Jesús, y su mirada atenta a las palabras de Marta, quien manifestó una fe absoluta en el poder y la divinidad de Jesús, al llamarlo “Señor”, y al decirle que Él hubiera podido sanar a Lázaro pero que, aún muerto, Él podría darle vida.

Luego de esa declaración de fe, Jesús le dijo a Marta: “Tu hermano resucitará” (v.23) Fue entonces cuando ella se replegó y no comprendió lo que Jesús estaba anunciando. Creyó que Él se refería a la resurrección de los muertos en el día postrero. El Señor declaró con su boca, en esa hora, una de las verdades más relevantes del Reino de Dios: “Yo soy la resurrección y la vida; el que crea en mí, aunque muera, vivirá”. (v.25)

"...Dios nos pide
obediencia..."

Todavía, Jesús toma un momento, profundiza la conversación y le pregunta: “¿Crees esto?”. "Ella contestó: ‘Sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo’.” (vv. 26-27) Marta estaba en lo correcto, y estaba a punto de ver uno de los milagros de mayor gloria que nuestro Señor realizó con el poder del Padre.

Ahora bien, imagínate que te presentes delante de Dios cuando llegues al cielo, y Jesús te diga: “Yo te hubiera dado esto, aquello… Yo hubiera bendecido tu matrimonio, yo te hubiera dado prosperidad, yo te hubiera dado todo lo que anhelabas… Pero no quisiste obedecer…”. Porque Dios nos pide obediencia, que nos volvamos de nuestros malos caminos, que le creamos incondicionalmente, que nos rindamos a sus designios.

"...su voluntad
en vez de
la nuestra..."

¡Cuántas bendiciones estaremos bloqueando por no querer obedecer! ¡Cuántas cosas nos perderemos por no haber querido escuchar la voz de Dios, y por no haber querido hacer su voluntad en vez de la nuestra! ¡Cuántos ‘hubiera’ se quedarán en el vacío por no rendirnos!

Hay otra frase popular que reza: “Es mejor pedir perdón que pedir permiso”, y esto es porque tenemos la cultura de salirnos con la nuestra. Pero esa ideología es del diablo, no de Dios. Si bien, Dios quiere que pidamos perdón cuando cometemos errores o pecados, no quiere que lo hagamos de manera cínica, sino con arrepentimiento verdadero. Y más que nada, Dios quiere que aprendamos a ser obedientes, que cambiemos internamente. Lo mejor de Dios es para los obedientes.

"...Dios sacará
lo mejor..."

El “hubiera de Dios” es aquella bendición que puedes recibir, pero no recibes por falta de obediencia. Es todo aquello que te pierdes de Dios por no comprometerte con Él ni tomar en cuenta sus mandamientos y propósitos. Si tú eres una persona rebelde, que no respeta las leyes y señales, que no te sometes a ninguna autoridad, que haces “lo que te da la gana”, tus hijos no te obedecerán.

El “hubiera” de Dios sí existe, nuestras opiniones no son relevantes. No somos más sabios que la Palabra y los mandamientos de Dios. Vuélvete siervo de tus opiniones, e ignorarás a Dios.

Dios quiere darnos lo mejor del trigo; quiere sacar miel de la roca para nosotros. De lo difícil de tu vida, Dios sacará lo mejor si tú lo obedeces. Si hay una piedra que no se mueve, si hay alguien que te está lastimando, si todo se oscurece, pero tú obedeces, Dios te dará miel: “¡Ah!, si mi pueblo me escuchara, si Israel mis caminos siguiera, al punto yo abatiría a sus enemigos, contra sus adversarios mi mano volvería. “Los que odian a Yahveh le adularían, y su tiempo estaría para siempre fijado; y a él lo sustentaría con la flor del trigo, lo saciaría con la miel de la peña.” Salmos 81:14-17

antepreterito anim

Maleni Grider

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