¿Qué quieres que haga por ti?

Escrito por  Lunes, 19 Junio 2017 00:00

Por Maleni Grider.

Llegaron a Jericó. Al salir Jesús de allí con sus discípulos y con bastante más gente, un limosnero ciego se encontraba a la orilla del camino. Se llamaba Bartimeo (hijo de Timeo). Al enterarse de que era Jesús de Nazaret el que pasaba, empezó a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!” Varias personas trataban de hacerlo callar. Pero él gritaba con más fuerza: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!” Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo”. Llamaron, pues, al ciego diciéndole: “Vamos, levántate, que te está llamando”. Y él, arrojando su manto, se puso en pie de un salto y se acercó a Jesús. Jesús le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?” El ciego respondió: “Maestro, que vea”. Entonces Jesús le dijo: “Puedes irte; tu fe te ha salvado”. Y al instante pudo ver y siguió a Jesús por el camino.
Marcos 10:46-52

Este pasaje del evangelio de Marcos es impresionante en muchos sentidos. Por un lado, Jesús no le pregunta al ciego “¿Qué crees que puedo hacer por ti?”, o ¿qué mereces que haga por ti?”, ni siquiera “¿qué necesitas que haga por ti?”, sino “¿qué quieres que haga por ti?”. Es decir, el Rey del Cielo le pregunta a un pobre ser humano, ciego y mendigo, “¿cuál es el deseo más grande de tu corazón?”.

Ahora bien, uno podría leer esta historia y pensar un poco cínicamente: “Jesús, ¿qué quieres decir?, ¿cómo que qué quiere el pobre ciego que le hagas?... digo, es obvio, ¿no, Señor?... ejem, ejem, supongo que quiere que le devuelvas la vista...”. O quizás podamos reflexionar de otra manera: Cristo, siendo Dios, por supuesto que sabía lo que el ciego quería, pero deseaba que se lo pidiera. ¿Por qué? ¿Acaso Jesús necesitaba sentirse importante? De ninguna manera. Pero ésta fue una manera de empatizar con este pobre hombre, comunicarle que le importaban sus más íntimos deseos, reafirmarle su compasión, y demostrarle su amor y su poder.

"...no dudó ni
un momento..."

Asimismo, este milagro, así como todos los demás, fueron para la gloria de Dios, y para establecer entre los hombres el Reino de Dios. Cuando se enteró de que era Jesús el que iba pasando, el ciego gritó lo más fuerte que pudo. Vio la oportunidad de ser libre de su aflicción y su ceguera, y no dudó ni un momento. Se abalanzó hacia el Señor, y lo llamó “Hijo de David”. Esto quiere decir que creía en su corazón que Cristo era el Mesías, el enviado de Dios. De antemano sabía que, si lograba ser oído y atrapar la atención de Jesús, ese día su vida podría cambiar para siempre.

A pesar de que la gente trató de hacerlo callar (en aquel tiempo se consideraba que ser ciego era un castigo divino por los pecados personales o de los padres), pues la gente pensaba que el ciego no debería molestar al Maestro, el ciego gritó con más fuerza, de tal manera que Jesús se detuvo y mandó que lo llamaran. Entonces, sin más preámbulos ni juicios, Jesús fue directo al grano y formuló la pregunta: “¿Qué quieres que haga por ti?”. Por difícil que nos parezca, el ciego pudo haber pedido muchas otras cosas. A veces pedimos cosas que no son tan relevantes, aunque creamos que sí lo son. Pedimos lo que es urgente o inmediato, pero no lo que es verdaderamente importante.

"...quiere darte
lo mejor..."

Ahora imagínate que estás sentado en la mesa de tu cocina bebiendo un té. Muchas circunstancias y problemas te agobian. De pronto entra Jesús por la puerta, se sienta junto a ti, y te pregunta: “Fulanito, ¿qué quieres que haga por ti? Personalmente, se me caería el pelo al piso de la impresión. ¡La oportunidad de oro! Sólo imaginar a Jesús ahí, frente a mí, mirándome a los ojos y diciéndome: “Maleni, ¿qué quieres que haga por ti?”... ¡Increíble! El Señor del cielo animándome a buscar dentro de mí qué es eso que yo deseo. Qué es eso, lo más importante que yo pudiera pedirle... Y luego de que se lo pidiera, Él me lo concediera... uf!, me quedaría paralizada al verlo salir de mi cocina con una sonrisa.

¿Qué le pedirías tú? ¿Qué es eso tan íntimo, tan grande, tan importante que tú quieres? En otras palabras, ¿cuál es tu mayor sueño? Mira que no te estoy preguntando qué necesitas, sino cuál es tu mayor sueño. Lo que tienes que saber y creer es que a Dios le interesa mucho eso que tú quieres. Como un Padre amoroso y misericordioso, quiere darte lo mejor, conforme a las riquezas de su gloria.

"...Es entre tú
y Dios..."

Así que, hoy, siéntate en la cocina, enciérrate en tu habitación, híncate en tu jardín, o donde quiera, y grítale con todo tu corazón al Señor de los cielos lo que quieres que Él haga por ti. No dejes que nadie te critique o desanime. Es entre tú y Dios. Llórale, ábrele tu corazón, ríete con Él, ten la locura suficiente para pedirle en grande, para creer en su misericordia y su amor inmenso. Dios puede darte mucho más de lo que te imaginas, mucho más de lo que necesitas o mereces. Al ciego le dijo “Tu fe te ha salvado”, y le devolvió la vista. Le dio sanidad y salvación. ¿Cuánto podrá hacer por ti también?

que quieres anim

Maleni Grider

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