El mundo de los ángeles

Escrito por  Miércoles, 31 Mayo 2017 00:00

Por Maleni Grider

El ángel del Señor hace sus rondas junto a los que le temen y los guarda.
Salmos 34:8

Los ángeles existen, son reales. Los ángeles están vivos y andan por todas partes. Estos seres extraordinarios nos protegen y ayudan, sin embargo, tienen una misión mucho más grande. Aunque Dios los pone a auxiliarnos, su principal felicidad es alabar y adorar a Dios en el cielo. Los ángeles son seres creados. Dios los creó antes de la fudación del mundo y de la creación del hombre. Los hizo con voluntad propia, tal como a los seres humanos más tarde. Ellos pueden elegir. No tienen cuerpo físico, sino espiritual, sin embargo, pueden materializarse en cuerpos humanos. El mundo angelical está organizado en rangos: serafines, querubines, tronos, dominaciones, virtudes, potestades, principados, arcángeles, y ángeles, según registros en la Biblia.

Cada uno de ellos tiene una “personalidad diferente”, no son todos iguales. Como seres creados, los ángeles fueron hechos únicos. Dios les asigna variadas misiones en la tierra, pero la misión general en la tierra es ayudarnos a alcanzar la salvación con su influencia, para que no caigamos en las garras del diablo ni le entreguemos nuestra alma al reino del mal hasta perdernos. También pueden salvarnos de accidentes, desastres, o de la muerte.

"...obedecer y
adorar a Dios..."

Los ángeles no son robots, no son seres programados. A los ángeles les fue dada la facultad de obedecer y adorar a Dios, o de no obedecerlo. Por eso, Lucifer, un ángel de luz (querubín) hermoso y poderoso a quien Dios le había dado un alto rango, un día decidió rebelarse contra su Creador. No sólo se rebeló y lo traicionó, sino que convenció a otros ángeles a hacer lo mismo. Lucifer junto con otros muchos ángeles fueron expulsados del cielo. Cayeron de la gracia de Dios y fueron condenados a las tinieblas. Su futuro será ser lanzados eternamente al lago de fuego, al infierno.

La motivación de Lucifer fue la soberbia y la envidia. Su ambición no fue parecerse a Dios en amor, sino en poder. Quiso hacerse igual a su Creador y no someterse a su poderío. Lucifer pensó que Dios no era un ser justo y que, al castigarlo, no fue tampoco proporcional. Su resentimiento se convirtió en odio, su sed de poder se convirtió en sed de destrucción, su desprecio por todo lo creado por Dios se convirtió en un deseo de matar y oponerse a todo plan de Dios.

"...saben cómo
confortarnos..."

Nunca Lucifer y sus ángeles caídos se han arrepentido, ni lo harán, no pueden hacerlo. En llevar a los seres humanos a condenarse tienen su deleite. ¿Por qué están obsesionados con los seres humanos? Porque saben que no pueden nunca vencer a Dios, quien es todopoderoso. Lucifer es un ser creado, al igual que sus ángeles caídos (demonios), de poder grande pero limitado. Por eso, él decidió atacar y destruir a los seres más amados por Dios, sus criaturas: los seres humanos creados a su imagen y semejanza.

Los ángeles buenos de Dios están cerca de nosotros, no pueden leer nuestra mente, ni ver nuestro interior (eso sólo puede hacerlo Dios), pero han estado siempre observándonos, nos conocen muy bien, saben nuestra historia, nuestros mejores y peores momentos, las luchas que tenemos. Por eso, saben cómo confortarnos, cómo ayudarnos, y a veces susurran en nuestros oídos algunos consejos o algunas advertencias. También pueden animarnos o rescatarnos.

"...son siervos
amados
por Dios..."

Los ángeles llevaron mensajes a los profetas de Dios, anunciaron a María la llegada del Mesías, confortaron a Jesús en su agonía en Getsemaní, estuvieron presentes en la tumba cuando Cristo resucitó, abrieron las puertas de la cárcel al apóstol Pedro, y estarán presentes en el descenlace final de la humanidad, como se lee en el Apocalipsis. Ellos tienen tanto poder que pueden destruir ciudades en un momento, provocar devastaciones si Dios se los ordena, y sus ejércitos se cuentan por millones.

Podemos pedir a Dios que nos conceda la guardia de sus ángeles para nuestra familia, nuestra casa, nuestros viajes, nuestro camino. También podemos volvernos sensibles a su tierna presencia, sabiendo que ellos están siempre alrededor, mirando, y podemos dejarnos llevar por su consejo a través de la intuición. Ellos están siempre listos para ayudarnos, rodearnos, e incluso librarnos de la muerte. Los ángeles son siervos amados por Dios, son seres inmortales. Uno o varios de ellos pueden vigilar sobre nosotros toda una vida.

angeles anim

Maleni Grider

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