Optimiza tu propio equipaje

Escrito por  Martes, 04 Abril 2017 00:00

Por Maleni Grider

Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Mateo 22:39

En estos días he estado haciendo preparativos para nuestro viaje de visita a México. Cuando intentaba empacar mi ropa, le pedí ayuda a mi esposo, pues siempre me ha costado mucho trabajo hacer mi maleta. Quiero llevar todo (¿les suena conocido, chicas?). Pienso: “Hace calor, así que llevaré muchos vestidos y blusas frescas… pero si hace frío unos días necesitaré suéteres, sí, suéteres; mmm… tal vez lloverá… así que incluiré mis botas para la lluvia, algo abrigador… y zapatos planos, zapatos altos, tenis, mi toalla de baño, no puedo vivir sin ella...” Y así sigo en mis cavilaciones, hasta que la maleta revienta y no me cabe todo. Para mí es muy difícil decidir qué llevar y qué no llevar, de veras, es complicadísimo. Me desespero y termino llevando lo que no debo y olvidando lo que debería haber llevado.

Mi esposo, con toda paciencia, me dijo: “Claro, yo te ayudo, no te preocupes…”. (¡Tal vez tenía terror de verme empacar!) El caso es que, una tarde, sentado en el sofá de nuestra habitación me fue guiando mientras yo le mostraba pieza por pieza. Fácilmente me decía: “Sí, sí, no, sí, definitivamente, sí, no, no…” Y así, empaqué mi hermosa y organizada maleta. Lo curioso del caso es que, en seguida, él empezó a decirme qué ropa suya llevaría al viaje, y yo, tranquilamente volteé y le dije: “No te preocupes mi amor, yo sé todo lo que necesitas, te hago tu maleta en un momento…”. Se me quedó mirando con un gesto de “cú-cú” (ya saben…). En quince minutos puse todas sus cosas en la maleta, sin dudar un solo momento en lo que él necesitaría.

"...ser jueces
justos..."

Al siguiente día, abrí la maleta de mi hija (por cierto, adolescente) y, en cuestión de veinte minutos, incluí exactamente lo que sé que ella necesita. Conclusión: el único equipaje que no pude hacer con facilidad fue el mío. Es por demás paradójico, ¿no creen? Lo que estoy tratando de ilustrar es que, muy a menudo, podemos ayudar a otros mucho más de lo que nos ayudamos a nosotros mismos. También, podemos dar consejos sabios a nuestros seres queridos, pero nos cuesta trabajo resolver nuestros propios conflictos. A la hora de tomar decisiones para nuestra familia, lo hacemos con cierta facilidad, pero cuando se trata de decisiones personales, a veces dudamos demasiado o tardamos mucho tiempo en hacerlo.

Por otra parte, los seres humanos tenemos una tendencia fresca para ser jueces justos de otras personas, pero nos equivocamos en los juicios que tenemos sobre nuestra propia persona, ya sea que seamos demasiado condescendientes o demasiado severos hacia nosotros mismos. Nos es difícil aplicar la misma medida de justicia en toda circunstancia y para todos, es decir, incluyendo nuestra amable persona.

"...analizar nuestras
necesidades..."

El ejemplo que utilicé al inicio es sólo una ilustración, obviamente, pero es claro que mi esposo me conoce muy bien, y sabe lo que necesito. Yo sé también lo que él y mi hija necesitan. Sin embargo… me confundo al hacer mi propia maleta. No es que no nos conozcamos a nosotros mismos, sino que a veces pasamos más tiempo poniendo atención a lo que los demás necesitan, o lo que los demás hacen, que a nosotros mismos. Necesitamos tener mayores tiempos de introspección, analizar cuidadosamente nuestras necesidades (físicas, emocionales y espirituales) y evaluarnos de manera más objetiva para poder atendernos mejor.

En la medida que sepamos tomar cuidado de nosotros mismos, podremos mejorar nuestra propia condición, sentirnos más satisfechos y tener mayor claridad acerca de las cosas que queremos lograr, emprender, completar, crear, cambiar o poseer. Por ende, podremos atender, complacer y ayudar a otros con mucha mayor precisión. El amor hacia nosotros mismos debe ir implícito (y no ausente) de nuestro amor por los demás.

"...la medida
justa del
amor..."

Siempre hemos hecho énfasis en amar a los otros como nos amamos a nosotros mismos, pues ése fue el mandamiento dado por Jesús. Pero una pregunta necesaria es: ¿qué tanto nos amamos a nosotros mismos? Si no nos amamos lo suficiente, no podremos amar a otros, o los amaremos demasiado, olvidándonos de nosotros mismos, lo cual, a la larga, se hará evidente de maneras no saludables. Es mejor sopesar habitualmente nuestras propias necesidades y las de los demás, para obtener la medida justa del amor.

 anim pesado

Maleni Grider

Email Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Av. Universidad Anáhuac #13 Col. Lomas Anáhuac

                    Huixquilucan, Estado de México C.P. 52786 México

+52 (55) 2224 2070

www.somosrc.mx

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Somos RC App iOS Android

icon regnumchristi bottomup

icon redcol bottomup icon ecyd bottomup icon jfm bottomup icon manoamiga bottomup icon elarca bottomup icon whynotpriest bottomup icon semperaltius bottomup icon redanahuac bottomup icon catholicnet bottomup icon zenit bottomup icon zenit bottomup

Galerías fotográficas

 Flickr OCRI

Flickr Regnum Christi

Flickr Legionarios de Cristo

Flickr Consagradas RC

Brand Center RC

 

¡Síguenos en Redes Sociales!