Del poder de la oración, el perdón y la felicidad

Escrito por  Lunes, 27 Marzo 2017 00:00

Por Maleni Grider

Dios toma el control de nuestra vida cuando oramos. Tu vida va a cambiar de manera notable una vez que comprendas este principio. El poder de Dios se manifestará grandemente cuando creas y te adueñes de esta revelación. Si tú crees que el cielo se detiene cuando clamas, y que Dios escucha de manera atenta en tu oración, entonces empezarás a comprender el enorme amor de nuestro Creador, y a establecer una relación estrecha con Él, de tal manera que será tu mejor amigo, tu fuente de ayuda, tu salvación.

El pecado es separación de Dios. Y la separación de Dios es muerte. Por eso dice el apóstol Pablo: “El pecado paga un salario y es la muerte...” (Romanos 6:23a). Cuando insistimos en pecar deliberadamente y no atender a la voz del Espíritu de Dios que nos advierte de las consecuencias, nuestras oraciones pueden ser bloqueadas o “no pasar del techo”. Sin embargo, el apóstol Pablo añade: “La vida eterna, en cambio, es el don de Dios en Cristo Jesús, nuestro Señor”. (Romanos 6:23b), pues está tratando de decirnos que Dios, en su inmensa misericordia, nos dio el regalo de la vida eterna (en lugar de la muerte) en su Hijo Jesucristo, por cuyos méritos podemos ser perdonados, atendidos y redimidos.

"...sirvan a
la gloria
de Dios..."

Cuando oramos, el resentimiento puede ser una raíz de amargura que contamina nuestro corazón y ensucia la comunicación con el Señor. Si tenemos algo contra alguien, primero debemos resolver dicho desacuerdo y perdonar sinceramente, antes de esperar recibir algo del Dios que lo dio todo por amor a nosotros y que nos perdonó por medio de la sangre derramada en la cruz (Efesios 1:7-8). Asimismo, es necesario que demos gloria y honor a tan grande rescate, ofreciendo nuestras vidas y nuestros cuerpos en consagración a la obra de Aquel que pagó por nosotros: “Ustedes han sido comprados a un precio muy alto; procuren, pues, que sus cuerpos sirvan a la gloria de Dios”. (1 Corintios 6:23)

La falta de perdón entorpece el flujo de bendición que Dios puede y quiere vertir sobre nosotros. ¿Cómo podemos pedir ser perdonados y ayudados si no estamos dispuestos a perdonar a otros? Este simple razonamiento lógico habla claramente de la perfecta e insoslayable justicia del Dios Altísimo, cuyo propósito eterno ha sido siempre establecer una relación íntima y armónica, llena de amor, con nosotros, sus criaturas.

"...perdonar es
nuestra
felicidad...."

Pero la falta de perdón no sólo impide el flujo vertical de la gracia, sino que colapsa inevitablemente el flujo vertical de la misma, es decir, la sana convivencia con nuestros semejantes, especialmente la relación amorosa con nuestros seres más cercanos y queridos. El triste resultado de este proceder es el opacamiento de nuestra felicidad y, en ocasiones, la destrucción completa de la misma.

La facultad de un corazón cristiano para perdonar es nuestra felicidad. En el perdón que nos prodigamos diariamente, como una muestra de amor sacrificial inspirado en el amor divino, es los que nos brinda la paz y una felicidad auténtica, fresca, rebosante, verdadera. Nuestra convicción es perdonar como Dios nos ha perdonado, y nuestra obediencia es, simple y llanamente, decidir perdonar las ofensas de otros para mantener el intercambio constante, ininterrumpido y límpido de amor, respeto y confianza entre nosotros.

"...la fuente
de nuestra
felicidad..."

Perdonar nos trae reconciliación. Restablecemos nuestros lazos con facilidad y mantenemos completamete sana nuestra amistad, nuestro matrimonio, o cualquier otra relación. Si las personas deciden no perdonar, se crean amarguras y resentimientos que van creciendo y arraigándose de manera poderosa, de modo que se vuelve imposible restablecer la comunicación o la pureza de las relaciones. El enojo viaja de ida y vuelta como un boomerang impetuoso.

En cambio, el camino de la reconciliación, el entendimiento y el perdón, es una dirección segura hacia la plenitud. En otras palabras, el perdón, para los creyentes, ¡es la fuente de nuestra felicidad!

anim poder

Maleni Grider

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