Pedro, una vida apasionante

Escrito por  Martes, 21 Marzo 2017 00:00

Por Maleni Grider

El apóstol Pedro es una de las figuras más apasionantes del Evangelio. Todos nosotros podemos identificarnos con este hombre que se convirtió en santo. Pedro se llamaba Simón, pero Jesús lo llamó Pedro; él era pescador, pero Cristo lo convirtió en pescador de hombres. Pedro dejó sus redes y tomó su cruz. Era un hombre casado, pero se hizo apóstol, uno de los pilares de la iglesia. Pedro se resistió, pero fue profundamente tocado por la gracia de Jesucristo.

A Pedro le fue dada la revelación de que Jesús era el Hijo de Dios. Jesús le entregó las llaves del Reino, lo cual significó que él abriría el camino a judíos y gentiles. Cuando conoció a Cristo, éste vino a su casa y sanó a su suegra, es decir, Pedro recibió un milagro del cielo para su familia.

"...una enorme
misión que
cumplir..."

En su primer encuentro con el Salvador, Pedro presenció el prodigio de una pesca superabundante, esto es, la provisión inesperada y milagrosa del cielo. Asimismo, estuvo presente cuando Jesús multiplicó los panes y los peces, para cinco mil personas, y para cuatro mil personas. ¿Qué pensaría Pedro en ese momento? Él era un hombre un tanto escéptico, con cierta amargura en su corazón. Pero su fe empezaba a surgir dentro de él con una fuerza arrolladora.

Ese fue sólo el comienzo. Pedro tenía un largo camino por delante y una enorme misión que cumplir. Al convertirse en discípulo siguió muy de cerca los pasos de su Señor. Como el hombre apasionado que era, lo conoció y lo amó profundamente, tanto que pensó que jamás podría fallarle, pero Jesús le advirtió que Satanás le había pedido permiso para zarandearlo, sin embargo, el Maestro rogó al Padre para que no fuera así.

"...tuvo que
aprender a
dominar sus
impulsos..."

Convencido de sí mismo, Pedro tuvo que aprender a dominar sus impulsos y no ser tan arrojado. Lo aprendió con dolor, con profunda decepción. Una madrugada, como en una pesadilla, al final del ministerio de Cristo sobre la tierra, Pedro negó a su Señor, lo traicionó. ¡Oh, qué engañoso es nuestro corazón! ¡Cuán profundamente podemos quedar atrapados si confiamos en él!

¿No era éste el mismo hombre que fue escogido para ser uno de los doce amigos más cercanos del Mesías? ¿No estuvo él entre los tres que presenciaron la gloria de la transfiguración de Cristo en el monte, donde escucharon la voz de Dios decir que Él era su escogido? ¿No fue Pedro quien caminó sobre las aguas para ir hacia su Señor, y fue rescatado por Él en una noche de tormenta furiosa?

"...podía ver
más claro
que nunca..."

Sí, era el mismo hombre, y estaba en proceso de ser transformado y completamente consagrado para la obra de Dios. Pedro intentó persuadir a Jesús de no entregarse a la muerte, porque no comprendía todavía el significado de la cruz. Jesús lo reprendió porque el discípulo estaba influido por Satanás. Cuando los soldados arrestaron a su Señor, Pedro se lanzó contra ellos para defenderlo y, como un criminal, cortó la oreja a uno de ellos. Jesús lo miró y lo reprendió de nuevo, luego hizo otro milagro para él y sanó al herido.

Pedro tuvo muchas lecciones vivenciales. Comprendió que Jesús era el Salvador. Cuando supo de su resurrección, creyó con todo su corazón y persuadió a los demás discípulos de que Cristo había vuelto. El Señor le mostró su perdón y su amor eterno. Lo miró a los ojos y le preguntó tres veces: “Pedro, ¿me amas?” Esta vez, Pedro respondió que sí, sinceramente, con madurez. Aunque todavía tenía temor y confusión, podía ver más claro que nunca.

"...Dios hizo
milagros
a través
de él..."

Jesús le encargó cuidar y guiar a las ovejas. Cuando recibieron el Espíritu Santo en Pentecostés, Pedro dejó de ser el hombre limitado e ignorante que solía ser. Lleno de poder predicó las buenas nuevas de salvación, y fue asistido por los ángeles de Dios cuando lo pusieron en la cárcel. Dios hizo milagros para él y a través de él. Muchos fueron sanados y miles fueron salvados por su ministerio como apóstol.

Pedro tuvo una vida apasionante con Jesús. Hizo que el Reino de Dios se expandiera sobre la tierra, así como otros apóstoles. Al final, fue capaz de aquello que presumiera alguna vez: morir por su Señor. Luego de haber cumplido su misión, ansioso por volverlo a ver, cansado de vivir apartado de Él, Pedro caminó hacia su destino final: la vida eterna al lado de Jesús.

anim pedro

Maleni Grider

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