Historia de navidad

Escrito por  Viernes, 23 Diciembre 2016 00:00

Por Maleni Grider

Pero el ángel les dijo: “No tengan miedo, pues yo vengo a comunicarles una buena noticia, que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy, en la ciudad de David, ha nacido para ustedes un Salvador, que es el Mesías y el Señor. Miren cómo lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. De pronto una multitud de seres celestiales aparecieron junto al ángel, y alababan a Dios con estas palabras: “Gloria a Dios en lo más alto del cielo y en la tierra paz a los hombres: ésta es la hora de su gracia.”

Lucas 2:10-14

La alfombra color arena lucía pulcra y la luz de la lámpara nos daba una sensación acogedora. Sentados en el piso, rodeando una mesa de centro, varias parejas charlábamos y compartíamos un tiempo de amigos, en un ambiente cercano y gozoso.

Uno de los varones nos pidió que compartiéramos la mejor memoria de infancia que tuviéramos acerca de la Navidad. Hubo un silencio, luego algunas sonrisas contenidas y, finalmente, la explosión de una voz masculina: “Un hombre viudo que tenía cinco hijos perdió su trabajo unos meses antes de la Navidad. El dinero que tenía ahorrado pronto se consumió con los gastos de la casa. Así que el padre de familia advirtió a sus hijos de que ese año no podrían tener árbol de Navidad ni regalos. El hombre siguió buscando empleo, pero no pudo encontrarlo, así que sólo podía sobrevivir con su familia hasta que pudiera volver a ganar un salario. Los niños, tristes, preguntaban a menudo si ya había encontrado un trabajo, pero él, con tristeza, tenía que contestar que no.

"...iban a ir
por su árbol
de Navidad..."

Un día antes de nochebuena, el hombre volvió a casa luego de caminar por horas buscando un trabajo. Cansado, reunió a sus hijos en la sala y les dijo que se pusieran sus chaquetas porque iban a ir por su árbol de Navidad. Los niños, llenos de gozo, se alistaron y cruzaron la puerta. Siguieron a su papá hasta que llegaron a una casa enorme, cuya cerca estaba conformada por pequeños pinos. Los niños no entendían lo que su padre hacía. El hombre tocó a la puerta de la casa y una mujer madura abrió la puerta. Él le explicó su situación y le preguntó si él y sus hijos podrían cortar algunas ramas de la parte inferior de sus pinos para hacer su propio árbol de Navidad. La mujer le dio su autorización para cortar algunas ramas de su enorme cerca.

Los niños y su padre volvieron a casa cargando las ramas medio secas. El hombre hizo una cruz de madera y la puso en el suelo, luego clavó un tronco en ella y le hizo perforaciones. Pidió a sus hijos ayudarle a colocar las ramas en los agujeros. Al final, un árbol raquítico y distorsionado ocupaba un lugar en la sala. El padre trató de sonreír y hacer reír a sus hijos, pero ellos tenían sus caritas tristes y decepcionadas.

“...fue la Navidad
más feliz que
tuvimos..."

Alguien tocó a la puerta. El hombre abrió y la mujer de la casa con pinos les dijo: “¡Feliz Navidad! De su auto sacó un enorme árbol de Navidad, luces, esferas, juguetes para los niños, y una cena para seis personas. El hombre la miró con ojos agradecidos y dijo “gracias”.

Nuestro amigo terminó de contar su historia y, al final agregó: “Ese hombre era mi padre, y aquel patético árbol de Navidad que construimos juntos fue el mejor que hemos tenido en toda nuestra vida. Aquella fue la Navidad más feliz que tuvimos junto a él”.

"...No hay
regalo más
grande..."

El regalo que esta mujer dio a esa familia aquella noche cambió su situación de manera instantánea. Trajo gozo y paz a aquel hogar, con un gesto de amor y caridad hacia sus semejantes. El precio de su regalo, por caro que éste haya sido, no equivalía a la felicidad que provocó en los corazones de aquella familia en necesidad.

El regalo que Dios nos ha hecho, de enviar a su hermoso Hijo único, en una misión de amor para sacarnos de las tinieblas y traernos a la luz, es invaluable. No hay otro regalo más grande que ése para la humanidad. Cristo es el Mesías enviado por Dios. Las profecías bíblicas se cumplieron en Él porque en su nacimiento, sacrificio y resurrección se encuentra el plan completo de Dios para salvar a los hombres y darles vida eterna.

"...que Cristo reine
en nuestra
familia..."

¿Cómo podemos rechazar este regalo divino con nuestra falta de fe, nuestra rebeldía o nuestra falta de amor hacia nuestros semejantes, cuando Dios dio por nosotros lo que más amaba? Dios abrió un camino para nosotros a través de Jesús. Gracias a su sacrificio hoy tenemos el camino abierto al Padre para tener una relación cercana con Él.

Si no le damos el espacio en nuestra vida y el trono de Señor de nuestra familia, ¿cómo puede Él saber que hemos recibido el regalo eterno de sanidad, salvación y santificación? Dejemos que Cristo reine en nuestro interior y en el seno de nuestra familia. Pongámoslo en el centro de nuestro hogar, a la cabeza de nuestros planes, y hagámoslo Señor en todo momento. Prediquemos estas buenas nuevas con voz de júbilo, llevemos a otros la alegría sin precio del Evangelio.

anim historia de navidad

Maleni Grider

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