Todo fue hecho por amor

Escrito por  Miércoles, 07 Diciembre 2016 00:00

Por Maleni Grider

Antes que nacieran las montañas y aparecieran la tierra y el mundo, tú ya eras Dios y lo eres para siempre.

Salmos 90:2

Dios creó todo por amor, con amor y para amar. Él existía desde siempre, desde antes de la fundación del mundo. Cuando hizo la tierra, el tiempo, el mar, los cielos, y todo lo que existe, estaba inspirado en el amor, porque Él es amor en sí mismo. Su motivación no pudo ser otra sino el amor inmenso que Él irradia. Todo lo que Él creó lo hizo hermoso en su momento: una obra maestra, una creación artística preciosa, única e inigualable.

La culminación de todo lo creado fue el ser humano. Dios creó al hombre y sopló aliento de vida en él, le dio un cuerpo físico, móvil, un alma y un espíritu, a fin de poder comunicarse de manera sensible con él y tener una relación estrecha, íntima, espiritual, es decir, sobrenatural, orgánica, metafísica. Luego decidió que el hombre estaba demasiado solo y creó a la mujer, una compañía que lo cautivara, que lo inspirara, una ayuda idónea, un complemento. La creación había sido consumada. Dios y su nueva creación convivían felizmente cada día.

"El pecado
nos separa
de Dios..."

Dios estableció la libertad como principio fundamental, por eso dio al ser que creó voluntad propia y libre albedrío. También determinó las reglas del juego. Pero los seres humanos violaron dichas instrucciones y se produjo una consecuencia. El pecado entró en el mundo. Satanás, quien ya antes había desobedecido de la misma manera a Dios –siendo que Él lo había creado hermoso y le había dado poder–, tentó a la mujer para estropear lo que Dios había creado. Hombre y mujer usaron la libertad para fines egoístas, contrarios a su Creador, y cayeron en la trampa del enemigo de Dios. Desde entonces, la relación estrecha con el amor de nuestro Hacedor se ha visto interrumpida.

El pecado nos separa de Dios, de su amor, de su propósito. Sólo a través de su plan para reconciliarnos con Él es que podemos restablecer la comunicación. Dicho plan es Jesucristo, quien fue enviado a dar su vida en sacrificio vivo por todos nosotros, a fin de que pudiéramos ser perdonados, redimidos y aceptados de nuevo en el Reino de Dios, y en la eternidad. Adán y Eva no morirían nunca, según lo había planeado Dios, serían eternos. La muerte entró al mundo a través del pecado. Perdimos la eternidad con la caída. Ahora, porque la paga del pecado es la muerte, todos debemos morir, y la única forma de vivir eternamente es por la fe en el Hijo de Dios, su sacrificio y resurrección.

"...Él es nuestro
Padre..."

Los que creemos en Cristo y nos hemos reconciliado con Dios, quienes mantenemos comunicación y una relación diaria con nuestro Creador, a través de la consagración, la obediencia y la gracia, solemos orar en todo tiempo, de manera incesante. Sin embargo, porque Dios es nuestro Padre y Jesús nuestro Salvador, y dado que somos ahora hijos de Dios, a veces creemos que merecemos más de lo que en verdad merecemos. Venimos al trono de Dios confiadamente y sabemos que Él es poderoso para intervenir en nuestras vidas, ayudarnos, sanarnos, prosperarnos, rescatarnos, etcétera. Esto es verdad, Dios es tan amoroso que siempre nos asiste, tan paciente que siempre nos perdona, tan dadivoso que siempre nos llena de bendiciones.

Pero si venimos a Él sin suficiente reverencia, para amarlo y adorarlo como Él merece, y si vivimos de manera inmadura, consentidos y no sufridos, arrogantes y no humildes, pasivos y no activos, entonces perdemos la brújula. Comenzamos a venir en oración para pedir, y pedir, y pedir, pero escasamente escuchamos su voz, nos gozamos en Él, descansamos en su presencia, meditamos en sus maravillas o agradecemos lo que ya hemos recibido. Dios no es sólo una caja de promesas y sorpresas; no es una máquina de conceder deseos o un cajero automático para extraer dinero. Tampoco es un laboratorio lleno de medicinas para sanarnos, ni un recinto de consejería para resolver nuestras heridas emocionales. Él es nuestro Padre.

"...nos creó
con y por
amor..."

En todo caso, Dios es todo aquello, pero mucho más. Dios es nuestro fabricante y conoce nuestro funcionamiento mejor que nadie. Él el nuestro Médico, quien puede sanar nuestros cuerpos; Él es nuestro Proveedor porque es el dueño de todas las riquezas del mundo y nosotros somos los hijos del Dueño; Él es nuestro Padre, por lo tanto, nos ama más que nadie, nos ama como nadie nos amó ni podrá amarnos, sólo Él puede darnos emocional y espiritualmente lo que necesitamos, y saciarnos por completo.

Sin embargo, lo que Él desea más que otra cosa, el propósito que Él tenía desde el principio, es amarnos y ser amado por nosotros. Lo que nuestro Padre quiere, como buen Padre, es mantener una relación estrecha, cercana, sana, armoniosa, justa, feliz y abundante con sus hijos, porque nos creó con y por amor, nos creó para amar y ser amados. Dios nos creó para compartir el inmenso amor que hay en Él.

anim creo amor

Maleni Grider

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