De la mano de papá

Escrito por  Domingo, 24 Diciembre 2017 00:00

Por H. Luis Eduardo Rodríguez, L.C.

"En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel se retiró."
(Lc 1,26-38 / IV Domingo de Adviento B)

Todos hemos pasado por algún momento de conversión. No importa el ámbito de la vida, la historia suele ser la misma… Un golpe fuerte nos sacude. Nos nace el deseo y la intención de cambiar: abandonar el pecado, conquistar una virtud, estudiar más y mejor, comer más saludable, hacer más ejercicio… Y luego, nos llega el momento crítico: el miedo.

Algunos lo intentan disfrazar con excusas de tiempo; otros, con falta de interés, pero en el fondo, es siempre miedo: miedo al compromiso, miedo al "qué dirán", miedo a lo desconocido, miedo a abandonar mi comfort zone… Ese miedo nos paraliza. Perdemos el ímpetu inicial. Regresamos a las mismas.

Por eso viene hoy el ángel Gabriel a darnos ánimo: "No temas…" Cuando un niño tiene que caminar por la oscuridad, le da miedo. Su papá, su mamá, sus hermanos y tíos le dicen que no tenga miedo… pero el miedo no se va. Sólo cuando su papá le toma la mano y camina a su lado. El pequeño se siente seguro y capaz de conquistar el mundo entero.

Por eso el ángel agrega: "…porque has encontrado gracia ante Dios." Sí, ¡has encontrado gracia ante Dios! Él te creó de la nada. Va a nacer esta noche, como un bebé indefenso y rechazado por los hombres. Te vino a cantar el amor que te tiene y a prometerte un lugar en su palacio celestial. Y todo esto confirmado por el sello de su muerte en la cruz y su resurrección. Y por si todo eso no fuera suficiente, te dejó a María como mamá: ella que también se encontró en el punto crítico y se aferró a la mano de su Padre para dar el paso hacia adelante: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra."

H. Luis Eduardo Rodríguez, L.C.

"Me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad!" (Sal 15,6) Nací en El Salvador. Sólo Dios sabe cómo llegué a la Legión: lo que importa es que ya estoy donde quiero estar. Ahora trabajo en la promoción vocacional en Centroamérica, mientras me acerco cada vez más al sacerdocio.

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