Fe en sus promesas

Escrito por  Martes, 01 Agosto 2017 00:00

Por Maleni Grider

En los últimos meses, nuestra familia ha estado viviendo el largo proceso de comprar una casa nueva en una ciudad diferente. Para lograrlo, tuvimos que remodelar la casa en que vivimos, a fin de poder venderla a un precio razonable y tener la habilidad de comprar una más grande, en mejores condiciones y en un mejor vecindario. Sin embargo, nuestras necesidades como familia son muchas, pues tenemos cinco hijos, y ha sido largo el proceso de encontrar una casa con todas las características que soñamos.

De cualquier modo, no hemos dejado de ser asertivos, ni hemos cesado en la búsqueda por la casa de nuestros sueños y, aunque todavía no la hallamos, confiamos en las promesas de Dios para nuestra familia, esperamos su provisión, y continuamos con nuestros tiempos de oración y disciplina diarias, al mismo tiempo que les aseguramos a nuestros niños que la casa será hermosa, la mejor.

Cuando iniciamos este proyecto de vida, les pedimos a los niños guardar discreción al respecto, y les explicamos que, a su tiempo, le comunicaríamos a la abuela, a las escuelas, a la iglesia y a los amigos que vamos a mudarnos. Ellos aceptaron y dijeron que no se lo dirían a nadie, sino hasta que les diéramos luz verde. No queríamos despertar inquietudes demasiado pronto en nuestros seres queridos.

Así, pasaron algunos meses. El ciclo escolar estaba a punto de terminar, y mi hijo más pequeño se enfermó de una infección en la garganta bastante fuerte, de modo que tuvimos que llevarlo al hospital dos veces y ayudarlo a recuperarse durante más de una semana. Cuando llamé a su maestra para notificarle el motivo de sus ausencias, ella me dijo que no había problema, las clases ya estaban terminando y mi hijo ya había pasado a cuarto grado de primaria. Me expresó sus mejores deseos de recuperación para el niño, y me pidió que le comunicara que sus amigos lo extrañaban y le mandaban sus saludos.

Al final de la llamada, ella me preguntó tímida: “¿Se estarán mudando este verano, o…?” Me sorprendió el comentario y pensé: “Estos niños no pudieron guardar el secreto…”. Le contesté que muy probablemente sí, pues aún estamos en la búsqueda de la casa nueva. Ella me dijo: “Oh, sí, es que Manny me ha dicho durante todo el ciclo escolar que van a comprar una casa nueva en otra ciudad, muy grande, con alberca y un jardín enorme, y que él va a tener su propia habitación, ¿sabe? Él está muy emocionado”. Le contesté que sí, así sería. Ella se rio y nos deseó lo mejor. Le agradecí y colgamos.

Me quedé mirando por la ventana y una sonrisa enorme salió en mi rostro. Me di cuenta que nuestros hijos pequeños confían tanto en nosotros, sus padres, que, aunque nunca les hemos dado una fecha ni detalles de los avances, ellos tienen toda su confianza puesta en el sueño de la casa nueva, tal como se los prometimos. Enseguida pensé: “Señor, esa es la manera incondicional y pura en la que tú quieres que te creamos, que confiemos en ti”. Mis hijos están tan seguros de que cumpliremos nuestra promesa, que no pudieron resistirlo y se lo dijeron a sus maestras. También la abuela nos cuestionó recientemente acerca de ello (los niños le dijeron), y tuvimos que empezar a dialogar con ella sobre el asunto.

Lo impresionante del caso es que nuestros hijos ya creen e imaginan su vida en ese lugar donde tendrán mayor diversión y otras actividades con su familia, tal como se los dijimos hace ya varios meses. No lo pusieron en duda, su emoción fue tanta que se lo dijeron a otros. Con esa misma emoción y excitación es que nosotros deberíamos pensar y confiar en las promesas de Dios, sin dudar, e incluso compartirlo con otras personas.

Si nosotros somos humanos y a veces fallamos en cumplir nuestras promesas, Dios no es hombre, Él nunca falta a sus promesas.

fe promesas anim

Maleni Grider

Email Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Av. Universidad Anáhuac #13 Col. Lomas Anáhuac

                    Huixquilucan, Estado de México C.P. 52786 México

+52 (55) 2224 2070

www.somosrc.mx

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Somos RC App iOS Android

icon regnumchristi bottomup

icon redcol bottomup icon ecyd bottomup icon jfm bottomup icon manoamiga bottomup icon elarca bottomup icon whynotpriest bottomup icon semperaltius bottomup icon redanahuac bottomup icon catholicnet bottomup icon zenit bottomup icon zenit bottomup