Defensa de la Santísima Trinidad

Escrito por  Lunes, 29 Mayo 2017 00:00

Por Maleni Grider

En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra, todo era confusión y no había nada en la tierra. Las tinieblas cubrían los abismos mientras el Espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas.
Génesis 1:1-2

“Porque un niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado; le ponen en el hombro el distintivo del Rey y proclaman su nombre: ‘Consejero admirable, Dios fuerte, Padre que no muere, Príncipe de la Paz’.”
Isaías 9:5

Desde el principio de la historia de la cristiandad, el fundamento apostólico proclamó, a pesar de la negativa del judaismo y del politeísmo exacerbado de los gentiles, la unidad del Padre, Jesús y el Espíritu Santo, que conforman un mismo Dios. La doctrina trinitaria se fue consolidando a través de los siglos con la proclamación del Evangelio, el crecimiento de la Iglesia y la presencia del Nuevo Testamento escrito por los apóstoles.

Hoy en día contamos con abundante información respecto de esta verdad absoluta. Pero también sabemos que muchas sectas y falsos profetas andan por el mundo predicando doctrinas diferentes a la que se encuentra en las Escrituras. Una de las características principales de diversas enseñanzas heréticas es la distorsión de la persona de Jesucristo, el Hijo de Dios, el Salvador, el Mesías, quien a su vez es Dios mismo y se hizo carne. También, se presenta una interpretación totalmente equivocada y grotesca del Espíritu Santo, con una irreverencia no sólo peligrosa sino blasfema.

"...los tres
son uno..."

Se ha llegado incluso a jerarquizar a las tres personas de la Trinidad, colocando al Padre como número uno, a Jesucristo en segundo lugar, y al Espíritu Santo en tercero. Pero esto no tiene sentido, pues los tres son uno, y han cohabitado desde antes de la fundación del mundo. De hecho, una meta de la Iglesia, es decir, de los creyentes, sería adorar y honrar por igual a las tres personas de la Trinidad, sin dejar de lado ni menoscabar a ninguna.

Debido a la diversidad de doctrinas falsas que han emergido siempre, se ha presentado una defensa incansable, firme y efectiva de la persona de Jesús, quien como Cordero sin pecado se ofreció en sacrificio vivo por nosotros para otorgarnos perdón y salvación. Por supuesto, ante el ateísmo y diversas ideologías, la teología judeo-cristiana ha defendido también, de manera inflexible, la unicidad y la existencia inexorable de Dios.

"...El Espíritu Santo
vive hoy en
nosotros..."

Al Espíritu Santo se le ha dado menos defensa o, por lo menos, hemos sido más permisivos ante las diferentes expresiones que de Él se hacen, sin fundamento teológico ni bíblico. Algunos de los nombres que sí se le dan en la Biblia son: Espíritu de Verdad, Espíritu de Gracia, Consolador/Consejero/Abogado (traducción del griego “parakletos”), Espíritu de Dios, Guía, Maestro, Sello, Arras. Esto nos da una idea clara de todo lo que Él representa: consejero, consolador, maestro, guía, sellador, intérprete, revelador, sanador, gracia, poder inagotable, morador, fuerza sobrenatural, intérprete, amigo.

El Espíritu Santo vive hoy en nosotros. Nuestro cuerpo es su templo, su habitación. Es Dios mismo quien viene a vivir en nuestro corazón cuando creemos en Él y lo invitamos. No hay nada más glorioso y supernatural que este hecho.

"...tienen una
misma sustancia..."

Fue el Espíritu Santo el que hizo que María concibiera a Jesús en su vientre; fue el Espíritu Santo el que lo hizo crecer en el conocimiento de las Escrituras; fue el que, según la profecía de Isaías, ungió a Cristo para anunciar las buenas nuevas y proclamar el Reino de Dios (Isaías 61:1); el Espíritu Santo fue quien se posó en el Hijo de Dios cuando se bautizó; fue quien lo llenó de poder y lo acompañó en toda su ministración sobre enfermos y necesitados; fue quien lo confortó en los últimos instantes antes de ser sacrificado; fue ese mismo poder el que levantó a Jesús de los muertos; y es el Espíritu Santo el que fue enviado a nosotros en su lugar; es quien nos da el discernimiento para la correcta interpretación de la Biblia; y es quien vivirá con nosotros hasta el fin de los tiempos.

Miremos pues que nadie nos confunda con otra enseñanza. Las Escrituras dan completa cuenta del único Dios, de Jesucristo y del Espíritu Santo. Las tres personas de la Trinidad están en perfecta armonía, y tienen una misma sustancia. Las tres son iguales en eternidad, naturaleza y poder. Si cualquiera de ellas fuese suprimida, negada o disminuida no habría Dios.

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes.”
2 Corintios 13:14

trinidad anim

Maleni Grider

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